Napoleón: Memorial en Santa Elena. De la vanidad y el egoísmo consumista al “decrecimiento responsable”.

La república -por uno, hoy en día, que lo sacrifique todo al bien público, hay millares y millones que no conocen más que su propio goce, su vanidad. En París se considera a la gente por su coche, y no por su virtud.

Napoleón, Memorial (en Santa Elena)

Leído anoche en el capítulo XXII de la novela Rojo y negro de Marie-Henri Beyle, más conocido por Stendhal. Napoléon es el espejo en el que se mira el protagonista, Julián Sorel, para salir de la pobreza y alcanzar el éxito social.

La Carta de la Bolsa Cambio de tercio – y 2 Santiago Niño Becerra

Paralelamente, el show del ‘decrecimiento’, del crecimiento ‘responsable’. Se pasan 25 años diciéndonos que si a los 35 años no tienes un Modena, una casa en Costa Esmeralda, un ático en Kensington, y un yate en Newport eres un fracasado (a las mujeres aún no se ha aplicado, así, esa receta). Nos bombardean [los malditos publicitarios] con que la gente tiene que consumir, que regalar -lo que sea- es elegante, que hay que fabricar coches baratos para que hindúes y chinos los consuman. Y ahora empiezan a decir que hay que trabajar menos y vivir mejor, que hay que consumir lo justo, que no hay que estar centrados sólo en la vida profesional. ¡Vaya cambio!, ¿no?…

Ahora al ‘Esto es lo que hay: te conformas’, le llaman ‘decrecimiento’: ¡otra puta mierda!