Juan Pedro Quiñonero [Entrevista]: Periodismo cultural y otras miserias de las mafias filantrópicas españolas

Don Juan Pedro QuiñoneroMientras esperamos el día que a mi apreciado Don Juan Pedro Quiñonero le sea otorgado el Premio Nacional de Literatura, recomiendo leer la interesante entrevista de Ernesto Hernández para la cultural Revista Trama y Texturas.

Por lo que cuenta, podemos entender que no lo haya recibido todavía y tal vez nunca sea objeto de él mientras la actual partitocracia -apoyada por los medios de (in)comunicación tradicionales- siga cortando el bacalao en España.

Una temporada en el infierno Periodismo cultural (¿?) y otras miserias

PEONES PUBLICITARIOS Y MAFIOSOS

EH. En otros sectores de la cultura con mayor desarrollo digital, el periodista cultural ha perdido peso pero lo han ganado determinadas publicaciones digitales, en general sectoriales. ¿Ocurrirá también con el libro?

– Pues vaya usted a saber… en mi caso, advierto que algunos editores son sensibles a las cosas que hago sobre sus libros, ocasionalmente. Pero las publicaciones digitales son muy modestas, comparativamente. Y los intereses de las industrias de la incultura y la incomunicación son muy poderosos: se pesan en centenares de miles y millones de euros. Hace apenas treinta o cuarenta años, los escritores defendían ideas, se peleaban con mucho brío para defender estilos o escuelas de pensamiento. Hoy prefieren no meterse en líos intelectuales y culturales. Lo que hoy funciona son las mafias filantrópicas. Quienes se integran en tales mafias pueden tener un peso evidente.

EH. ¿Qué capacidad de acción tienen los periodistas culturales en los medios en los que trabajan? ¿Qué posibilidad de influencia poseen ante los intereses de los medios que les pagan?

– Alguna hay. Pero no es fácil decir “NO” a quien te paga un salario mensual con dos objetivos: que sirvas de peón publicitario para promocionar las cosas que edita la casa; y que no compliques la cosa con ideas propias. En algún caso heroico, algún crítico se atrevió a criticar un libro de la casa: lo pusieron de patitas en la calle inmediatamente. La ausencia de solidaridad intelectual y el silencio de los colegas fue llamativo, absoluto, total. Lo que funciona es la sumisión al calendario que impone la gente que manda en la cosa. El resto es silencio. Silencio cómplice, en la mayoría de los casos…

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