La encrucijada francesa, 25 años de decadencia

A todos aquellos interesados en conocer la realidad francesa, recomiendo encarecidamente la lectura del magistral ensayo de maese Juan Pedro Quiñonero [entrevista] a finales del 2003. No es de extrañar que los embajadores franceses en España “no le puedan ni ver”, al contar la realidad francesa, tal como es, llena de miserias.

Mucho es de temer que España va a iniciar la misma senda una vez que termine el actual ciclo económico. Y dentro de ella, Cataluña será una de las regiones adelantadas, pero esta vez en el fracaso colectivo.

 

Euro Babel: Archivo Francia, en la encrucijada. Raíces de una crisis de identidad

¿Cómo no advertir que Francia se encuentra en una encrucijada histórica..?

He escrito centenares, quizá millares de crónicas, artículos y ensayos sobre los orígenes de la crisis francesa.

Quizá mi mejor resumen de la crisis precipitada por veintitantos años de demagogias de izquierda (François Mitterrand) y derecha (Jacques Chirac) se publicó el otoño invierno del 2003. Se trata de un ensayo largo que me sigue pareciendo indispensable para intentar comprender la encrucijada francesa, hoy.

Nauscopio según Pla interpretado por Quiñonero. Viquipèdia (desalmada).

“En terms general, la xafarderia dels homes és la civilització. Els grans escriptors del segle XVII -el doctor Johnson, Voltaire, Diderot, etcètera- foren impressionants xafarders”. Josep Pla

Estas semanas ando releyendo esa gran obra maestra de maese Juan Pedro Quiñonero “De la inexistencia de España”. Anoche leí el apartado dedicado a Josep Pla: “Pla y la construcción mitológica de Cataluña”, de donde he extraído el texto que precede y el apunte, de magistral prosa, de mi apreciado Quiño:

… Se trata, como es bien sabido, de libros de viajes de unas características muy peculiares: el viaje y la filosofía (bajo la influencia tutelar del Leviathan de Hobbes, evidentemente) se cruzan estrechamente en unos relatos donde la anécdota posee un valor primordial arquetípico: la chafardería es la culminación suprema de la civilización. Al mismo tiempo, esos viajes, esos reportajes, esas obras literarias con frecuencia insolentes, siempre son meditaciones racionalistas donde se confunden la historia, el dato económico, una ociosa conversación tabernaria, un plantel de guisantes, un informe confidencial, una botella de vino, o una descripción del folclore popular, reconstruidos con un formato digamos que profesional, periodístico, industrial.

Leer más de esta entrada