Nuevos atropellos totalitarios del nacionalismo excluyente catalán ante la pasividad del gobierno del PSOE de Zapatero

lavozdebarcelona.com Multas lingüísticas para convertir Cataluña en “un país normal”

El director general de Turismo de la Generalidad, Joan Carles Vilalta, ha anunciado este lunes que la campaña para inspeccionar si los negocios de hostelería cumplen con la Ley de Política Lingüística será llevada a cabo por 25 inspectores, y las sanciones oscilarán entre los 300 y los 600 euros

lavozdebarcelona.com Vetan la campaña de Tolerancia, en los autobuses, por la libertad lingüística

La Asociación por la Tolerancia ha denunciado este domingo que la empresa que gestiona la publicidad de los autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) se ha negado a contratar una campaña publicitaria que desde este lunes iba a promocionar la libertad de elección de la lengua de enseñanza en Cataluña…

lavozdebarcelona.com Maragall: ”El problema de la educación en Cataluña no es la lengua”

El consejero de Educación de la Generalidad, Ernest Maragall, ha señalado este jueves en una conferencia en Madrid ante la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, que el Gobierno autonómico no tiene intención de aplicar la tercera hora de castellano en primaria…

LIBERTAD DIGITAL Nacionalismo totalitario Jorge Vilches, 30.11.2005

A la hora de definir un totalitarismo, cualquiera, Hannah Arendt establecía unas características comunes. El buen totalitario gobernante, en primer lugar, transforma las instituciones y normas que rigen el país, buscando fortalecerse y perpetuarse en el poder. Revestido de legalidad, el totalitario cierra los caminos que permiten la alternancia pacífica en el gobierno. No basta con la reforma institucional, sino que necesita controlar la opinión pública a través del monopolio o fiscalización de la información y la educación. De esta manera, el totalitario adoctrina, transmite valores y, a través de la propaganda crea la verdad oficial, lo políticamente correcto.

El Gobierno, su partido y sus aliados se convierten en la voz del país, identificándose con la nación, el Estado o el pueblo, de manera que criticar es mentir, crispar o ser antipatriota