La carta final – 84 Charing Cross Road (1987), con Anne Bancroft y Anthony Hopkins. Helene Hanff.

VISIONADO OBLIGADO para los amantes de los libros, las librerías y los escritores.

Una maravilla de película, plena de sensibilidad y amor por los libros que he visionado esta tarde en DVD (calidad de imagen regular).

La carta final - 84 Charing Cross Road (1987), con Anne Bancroft, Anthony Hopkins y Judi Dench. Helene Hanff.

Wikipedia ES 84 Charing Cross Road

Una escritora americana, Helene Hanff (interpretada por Anne Bancroft), que vive en Nueva York, busca algunos libros. Entra en contacto con una librería de libros usados especializada de Londres, el número 84 de Charing Cross. Inicia así una relación epistolar de veinte años con Frank Doel (Anthony Hopkins), empleado de la librería…

Castilla, de José Martínez Ruiz “Azorín”

Días atrás, Antonio Castillo Algarra recomendóme el libro Castilla del escritor de la Generación del 98 Azorín en los comentarios de El bombardeo de París, Azorín y la prosa castellana  de Juan Pedro Quiñonero (Una temporada en el infierno); en su lectura ando estas noches; recomiendo a su vez a los lectores nauscópicos, y así ellos puedan cerrar, algún día, el círculo.

En 1845 apareció en Madrid una interesante revista literaria, El Siglo Pintoresco. En la viñeta que adorna su primer número, vemos otra primitiva y extraña imagen, muy chiquita, de un ferrocarril. Figuran en la viñeta, como representaciones del trabajo y de los deportes, una imprenta, un jardín, una plaza de toros y ese microscópico tren. El tren lo componen un cajón alargado, con una chimenea humeante, puesta casi en la parte posterior, y detrás seis vagoncitos que marchan por la tierra, sin que se vea señal ninguna de rieles.

[…] Sí; tienen una profunda poesía los caminos de hierro. La tienen las anchas, inmensas estaciones de las grandes urbes, con su ir y venir incesante -vaivén eterno de la vida- de multitud de trenes; los silbatos agudos de las locomotoras que repercuten bajo las vastas bóvedas de cristales; el barbotar clamoroso del vapor en las calderas; el zurrir estridente de las carretillas; el tráfago de la muchedumbre; el llegar raudo, impetuoso, de los veloces expreso; el formar pausado de los largos y brillantes vagones de los trenes de lujo que han de partir un momento después; el adiós de una despedida inquebrantable, que no sabemos qué misterio doloroso ha de llevar en sí; el alejarse de un tren hacia las campiñas lejanas y calladas, hacia los mares azules. Tienen poesía las pequeñas estaciones en que un tren lento se detiene largamente, en una mañana abrasadora de verano; el sol lo llena todo y ciega las lejanías; todo es silencio; unos pájaros pían en las acacias que hay frente a la estación; por la carretera polvorienta, solitaria, se aleja un carricoche hacia el poblado, que destaca con su campanario, agudo, techado de negruzca pizarra. Tienen poesía esas otras estaciones cercanas a viejas ciudades, a las que en la tarde del domingo, durante el crepúsculo, salen a pasear las muchachas y van devaneando lentamente, a lo largo del andén, cogidas de los brazos, escudriñando curiosamente la gente de los coches. Tiene poesía la llegada del tren, allá de madrugada, a una estación de capital de provincia; pasado el primer momento del arribo, acomodados los viajeros que esperaban, el silencio, un profundo silencio, ha tornado a hacerse en la estación; se escucha el resoplar de la locomotora; suena una larga voz; el tren se pone otra vez en marcha; y allá, a lo lejos, en la oscuridad de la noche, en estas horas densas, profundas de la madrugada, se columbra el parpadeo tenue, misterioso, de las lucecitas que brillan en la ciudad dormida: una ciudad vieja, con callejuelas estrechas, con una ancha catedral, con una fonda destartalada, en la que ahora, sacando de su modorra al mozo, va a entrar un viajero recién llegado, mientras nosotros nos alejamos en el tren por la campiña negra, contemplando el titileo de esas lucecitas que se pierden y surgen de nuevo, que acaban por desaparecer definitivamente.

Castilla, Los Ferrocariles pág 21, 22 y 23.
José Martínez Ruiz, Azorín

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Memorial de un fracaso (1974) de Juan Pedro Quiñonero: recopilación de críticas literarias y artículos varios

Un joven periodista y escritor escribía treinta y cuatro años atrás, en el libro que estoy actualmente leyendo:

Las palabras y los dioses

Llamad a los dioses: vendrán. Los libertinos no están amodorrados. R. Ch.

Una considerable parcela de la obra de Picasso está consagrada a desvelar un posible sentido contemporáneo de la mitología clásica mediterránea. El minotauro y los dioses del panteón heleno germinan en la selva que el pintor fragua en su honor. Y emergen, gigantescos y proteicos, confundiéndose con los hombres, en una orgía desmesurada, deseosos de amancebarse con los mortales, despertando del légamo del olvido para sobrevivir en la eterna ficción del arte. Un Retrato de Silvette puede representar a Artemis; las Mujeres de Argel todavía escuchan el eco de un hexámetro de la Eneida; su Alegría de vivir; Pastoral reconstruye el paisaje de Dafnis y Cloe; las Mujeres acostadas nos hablan de Juno; la Pesca nocturna en Antibes inventa de nuevo el fragmentalismo de algún pasaje de la Odisea; el Pintor trabajando, observado por un modelo desnudo I y II, rememora a Horacio hablando del verso que inventa el caudal de la historia; la Orgía del minotauro descubre el libertinaje de los hombres y los dioses devanando la madeja de un banquete ancestral, donde los cuerpos festejan el triunfo de las pasiones y los dioses se confunden con ellas…

Memorial de un fracaso, por Juan Pedro Quiñonero (1974)

Memorial de un fracaso, por Juan Pedro Quiñonero (1974), pág 17-18.

Feria del Libro en Frankfurt: “cultura catalana es todo lo que se crea en Catalunya”

Los hechos son sagrados, la opinión es libre (Hubert Beuve-Méry, Charles A. Dana, CP Scott)

 

Anotación dedicada a tanto nacionalista excluyente catalán que miente una y otra vez al contar la realidad sobre la participación de la Cultura Catalana (en castellano y catalán según la organización).

Se podrá coincidir o no con mi visión de lo que sucede en Cataluña, pero procuro ceñirme al máximo a la verdad, pues ello otorga credibilidad.

 

Bye, Bye, Spain El numerito catalanista de Frankfurt

EL PERIÓDICO “Catalunya desaprovecha una oportunidad increíble”  07.10.2007, Núria Navarro

 

Marifé Boix-García (Morella, 1962) lleva 20 años en las tripas de la Feria del Libro de Fráncfort. Empezó haciendo traducciones en los años 80 y ha ido escalando hasta la dirección. Es la jefa del departamento de medios electrónicos y la que se ocupa de los mercados editoriales de Europa del sur y de Latinoamérica. O sea, el desembarco de los catalanes en Fráncfort –se inaugura este martes–, es cosa de su negociado.

–En 20 años de Feria, ¿habrá visto de todo y más?
–Muchas cosas, sí. Memorables, como encontrarme a Octavio Paz nada más empezar a trabajar en la Feria. Extraordinarias, como improvisar una multitudinaria rueda de prensa cuando Saramago se enteró aquí de que había ganado el Nobel de Literatura. Y luego están los asuntos de protocolo y de seguridad, complicados, pero también habituales, cuando nos visitan autores como Salman Rushdie. Todas las mañanas, nos reunimos a las 8 en punto para saber dónde estará lo explosivo.

–¿Lo explosivo de este año…?
–Este año estamos pendientes de Teherán. Vienen editoriales unidas al régimen y otras que representan otras ideas. Y no puedo contar más.

–Al menos tranquiliza saber que el problema no son los catalanes.
–Ja, ja. Ese es otro asunto.

–A ver el asunto.
Fráncfort no ha invitado a un país. Ha invitado a una cultura. El antiguo director, Peter Weidhass, que fue quien firmó el contrato, ya puso mucho énfasis en eso. La Feria considera interesante presentar culturas con tradición dentro de Europa, que no tengan que ver con las fronteras de ningún país. Tras haber invitado a la India, con una veintena de idiomas oficiales, esa discusión sobre el bilingüismo es de risa… La pena es que esta discusión llega ahora a la prensa alemana.

–¿Qué dice la prensa?
–Los lectores alemanes buscan a Ruiz Zafón, a Mendoza, a Azúa en el calendario de actividades de la Feria y no los encuentra. Nos están preguntando: “¿Por qué no vienen los autores catalanes que escriben en castellano?” Y eso se refleja en los medios. A mí me resulta difícil darles una explicación, porque cultura catalana es todo lo que se crea en Catalunya. Para mí, los escritores catalanes que escriben en castellano, si no son parte de la literatura catalana, sí lo son de la cultura catalana. O sea, deberían estar aquí.

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Feria del Libro de Frankfurt: El veto al escritor Valentí Puig y a otros

EL CONFIDENCIAL DIGITAL Otro escándalo en la Feria del Libro de Frankfurt: el conseller Tresserras, Josep Bargalló y Carod Rovira vetan la presencia en el certamen del escritor Valentí Puig

El Instituto Llull, dirigido por Josep Bargalló, y bajo la supervisión directa del conseller Tresserras y de Carod-Rovira, se ha negado a incluir, entre los más de cien invitados a la Feria de Frankfurt, al escritor Valentí Puig, merecedor de los premios Ramon Llull, Josep Pla, de la Crítica y Sant Joan.

 

La no inclusión de Valentí Puig entre los más de cien escritores en catalán invitados a Frankfurt puede tener sus lecturas políticas. Puig, antaño corresponsal y hoy columnista fijo del diario ABC, era director de ABC Cataluña cuando el rotativo madrileño descubrió el viaje de Carod-Rovira a Perpiñán.

Del mismo modo, se recuerda el enfrentamiento habido entre Puig y el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, en un famoso debate televisivo en el que Puig se ausentó del programa al defender Tresserras el derecho de ETA a atacar con las armas ante la opresión del Estado.

Bargalló, como integrante de la cúpula de ERC, tampoco ha escapado a las críticas del Puig columnista. Cabe recordar que Puig está considerado como uno de los más lúcidos analistas de la cultura catalana, más aún desde la publicación de su volumen El hueso de Cuvier: ¿hacia dónde va la cultura catalana?, asumido muy negativamente por el nacionalismo catalán más radical.

Otro motivo de ojeriza del nacionalismo radical contra Puig es su significación en pro de la recuperación de la figura de Josep Pla, del que Puig ha sido uno de sus más eminentes estudiosos. Aquí cabe recordar que Pla aún no ha sido asimilado del todo por sectores nacionalistas, si bien no se discute su papel eminente como el mayor prosista del catalán del siglo XX

 

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