Un país de gilipollas

Creo oportuno recordar -gracias a Javier Pastor un viejo artículo de Arturo Pérez-Reverte, dadas las penosas circunstancias en las que vivimos y las que se avecinan, mientras seguimos bajo el yugo de la partitocracia que tiene secuestrada la democracia, gracias al aval cómplice otorgado y revalidado -elección tras elección- por la gran mayoría de los votantes españoles.

XLSemanal / Patente de corso Nuestros nuevos amos

A los españoles nos destrozaron la vida reyes, aristócratas, curas y generales. Bajo su dominio discurrimos dando bandazos, de miseria en miseria y de navajazo en navajazo, a causa de la incultura y la brutalidad que impusieron unos y otros. Para ellos sólo fuimos carne de cañón, rebaño listo para el matadero o el paredón según las necesidades de cada momento. Situación a la que en absoluto fuimos ajenos, pues aquí nunca hubo inocentes. Nuestros reyes, nuestros curas y nuestros generales eran de la misma madre que nos parió. Españoles, a fin de cuentas, con corona, sotana o espada. Y todos, incluso los peores, murieron en la cama. Cada pueblo merece la historia y los gobernantes que tiene.

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