Judit Pinazo Carbó: Grease Tour (musical) y el mal periodismo «profesional». Ser periodista, por Jorge Yarce.

Periodismo «profesional» versus aficionado

GREASE tourAyer viernes, mi familia al completo asistió a la representación del musical Grease Tour en el salón de actos del Palacio de Congresos de Tarragona. Desaconsejo a todos los lectores que cometan el mismo error de pagar por tan pésimo montaje.

No pensaba anotar hasta dentro de unos días, pero tras leer vía sumario RSS el artículo de Judit Pinazo Carbó en el Diari de Tarragona mi indignación es un buen estímulo.

Comparad su artículo con el de dos lectoras de 20minutos. ¿Quién sirve mejor a los lectores de los medios: quien la silencia/dulcifica o quien cuenta la verdad?

 

Diari de Tarragona La brillantina está de moda Judit Pinazo

La verdad es que vista su actividad, ni la gomina de mayor fijación del mercado, podría mantener en pie los tupés que lucieron durante todo el espectáculo. Y es que espacio en el escenario tenían, ya que la escenografía era bastante escasa, dos gradas, algunos complementos y poco más.  

A diferencia de la película que da nombre al musical, en este caso pocos diálogos, que aunque en menor medida, también deberían estar presentes en los musicales. Suerte que el público conocía sobradamente la historia y respondía con aplausos canción tras canción.

 

20minutos/Carta de los lectores El fiasco del musical «Grease Tour» Inés Vivanco y Catalina Lobo

20.04.2008 Este fin de semana vino al teatro Ayala de Bilbao Grease Tour, el musical (tal y como reza la entrada). Nuestra decepción (y la de muchos) fue inmensa. Un musical es una forma de teatro que combina música, canción, diálogos y baile. Pero lo que allí vimos no fue un musical, fue una sucesión de canciones inconexas. Ni siquiera los personajes de la película Grease estaban representados (incluso a uno de ellos otro de sus compañeros le llamó Txema). A todo esto hay que sumar un pésimo sonido, un atrezo formado únicamente por dos gradas y un coche de cartón, una actuación inexistente y proyecciones en el fondo del escenario que se intercalaban con el mensaje «no signal», el escritorio de Windows y la carátula del reproductor de música.

El precio de la entrada eran 30 euros, y, a nuestro modo de ver, el teatro Ayala se ha hecho de oro engañándonos con un musical que nadie ha visto. Después de esto nos lo pensaremos dos veces antes de volver a este teatro y, desde luego, nunca a ese precio.

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