Ana María Matute, Fernando Fernán Gómez y Juan Pedro Quiñonero. El español desprecio de la excelencia.

El silencio y/o escasa repercusión en Cataluña de la concesión del premio Nacional de las Letras Españolas a una gran escritora catalana y española como Ana María Matute en la mayoría de medios de (in)comunicación catalanes -imbuidos hasta la médula de la enfermedad del nacionalismo excluyente-, anima esta anotación.

Para ello, nada mejor que las palabras del recientemente fenecido Fernando Fernán Gómez, de genio -en los dos sentidos- incuestionable.

Aprovecho nuevamente para hacer pública mi admiración sincera por el dominio de la lengua española y la insondable Cultura que atesora mi apreciado Juan Pedro Quiñonero.

 

EL PAIS El arte del desprecio, por Javier Cercas 25.02.2007

En ‘La silla de Fernando’, un documental que es sobre todo un admirable ejercicio de admiración filmado por Luis Alegre y David Trueba, Fernando Fernán-Gómez afirma que, contra lo que suele creerse, el pecado nacional de los españoles no es la envidia, sino el desprecio; o, mejor dicho, el desprecio de la excelencia: quien envidia desearía escribir las 1.200 páginas del Quijote, dice Fernán-Gómez; quien desprecia es el que dice: “Pues, chico, yo he leído 30 páginas del Quijote y no es para tanto”.

…Aquí, en efecto, la admiración parece estar siempre bajo sospecha: quien la practica sólo puede ser un pazguato, un indocumentado, un hipócrita, un adulador o un arribista; el desprecio, en cambio, es síntoma inequívoco de inteligencia e insobornabilidad, y quien lo ejerce es considerado sin falta un espíritu superior, independiente y veraz.