Anti-Bolonia: Manifestación estudiantil de Barcelona (26.03.2009). Mayo del 68: Arrogancia y humillación.

ECO en los medios

El café de Ocata La arrogancia del pasado y la humillación del presente

Aquellos jóvenes del 68 fueron arrogantes porque nunca dudaron de su legitimidad para convocar a toda la historia de la humanidad a una rendición de cuentas ante el tribunal de sus impaciencias. Se creían con derecho a ello porque previamente se habían dotado ingenuamente de la convicción de ser la generación más sabia, libre y crítica de la completa historia de la humanidad. Pero –apunta Millner-, más que al triunfo de la revolución, a lo que en realidad aspiraban era a la liberación de todas sus frustraciones.

Lo que querían era que el futuro –que debía ser un comienzo absoluto de una nueva etapa de la humanidad- llegara “aquí y ahora”. El 68 fue el movimiento pequeño burgués de la juventud impaciente que sustituyó la angustia existencialista y solitaria de la generación precedente por el activismo del asamblearismo, su ecosistema natural. En la asamblea todo el mundo tenía derecho a hablar porque la palabra estaba al alcance de cualquiera (cosa distinta es considerar si toda palabra tenía quien la escuchara). Era el espacio de la espontaneidad revolucionaria de una juventud que no querían ser gobernada por nadie que pudiera trabas a su activismo. Quería vivir en un activismo sin fin

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